RESEÑAS
ALGO PASA CON MIGUEL, O NO
No soy crítico de Literatura; ni por formación, ni por convicción. Pero hay libros sobre los que hay que pronunciarse, ya sea por identificación o por rechazo. No me refiero a las obras que su polémica ha sido pergeñada por el autor y su editorial... con escuadra, cartabón y calculadora. Me refiero a aquellos que contienen pensamiento, voz propia, propuestas de futuro, desagravios, avances, rectificaciones, descubrimientos… y también puntos sobre los que quepa discrepar. Si además todo está plasmado con amenidad, ¿no es un acto de civismo cultural hacerse eco de la aparición de tales obras? Ya ha salido el último número del año de la revista El curioso impertinente, órgano de la Asociación de Escritores de Castilla La Mancha; y ya podéis leer en ella mi opinión sobre Cervantes íntimo. Amor y sexo en los Siglos de Oro, de José Manuel Lucía, para mí, uno de los mejores ensayos de 2026 sobre cervantismo. La he titulado “Algo pasa con Miguel o no”, en claro guiño a la comedia gamberra de los hermanos Ferrely (1998). He tratado de ir más allá de la enumeración del índice o de los datos que contiene la solapa, y escribir una reflexión con voz propia, en diálogo con la obra reseñada. En efecto, de Lucía se puede discrepar en algún aspecto de su libro, repleto de ideas, como del mismísimo Aristóteles… ¡¡¡pero hágalo usted después de haberlo leído, caramba!!! En efecto, no soy crítico de literatura. pero sé distinguir dónde está el oro. Gracias, al equipo de El curioso Impertinente. Y gracias a Luis M. Moll, por confiar en mí para este encargo. Y, por supuesto, a José Manuel Lucía por escribir este libro valiente y combativo.
LA RISA ES NECESARIA
Rafael Duarte me menciona hoy en su excelente columna de Diario de Cádiz
Tony Johannot, Banco de Imágenes del Quijote 1605-1915
1 de octubre de 2025
Rafael Duarte, Diario de Cádiz
Hay conferencias, libros, estudios sobre Cervantes y el Quijote y su intensidad que niegan que nos hagan reír, por desfasados, en estos tiempos. Tiempos tan convulsos, como una sopa en un terremoto. Cuando leo, en la salsa de libros que me rodean, como las tapas en un restaurante gourmet, yo, que me desco…ono con los batanes, con el episodio testicular de la Peña Pobre, dos cabezas de sardinas arenques, de cuantas yerbas describe Dioscórides, reconozco a un Cervántico de pro: Eduardo Aguirre, periodista y cervantista: En el episodio de pedradas y muelas perdidas, gracias al hormonamiento instantáneo de Rocinante, destaca, en boca de Sancho: (Jamás tal creí de Rocinante, que le tenía por persona casta y tan pacífica como yo. En fin, bien dicen que es menester mucho tiempo para venir y conocer las personas).Para Aguirre, Cervantes es "el héroe del humor": un escritor que conforme escribía se reía. Toda la obra se vertebra en la unidad amor, humor y dolor, lo ejemplifica con este pasaje: "Advierte, Sancho —dijo don Quijote—, que el amor ni mira respetos ni guarda términos de razón en sus discursos, y tiene la misma condición que la muerte, que así acomete los altos alcázares de los reyes como las humildes chozas de los pastores, y cuando toma entera posesión de una alma, lo primero que hace es quitarle el temor y la vergüenza... ¡Crueldad notoria! —dijo Sancho—... que en verdad en verdad que muchas veces me paro a mirar a vuestra merced desde la punta del pie hasta el último cabello de la cabeza, y que veo más cosas para espantar que para enamorar".
Hasta que no abandono el libro, no me sacio de reír. Sobre todo porque Sancho termina asumiendo las locuras impuestas por su señor. El Sancho que, de miedo, traba a Rocinante y hace curtir la noche, de horror y trasunto del horror.
El miedo ajeno causa risa, la risa es la hermandad universal contra las causas contrarias. El recién licenciado doctor, jubilatio dixit, Eduardo Aguirre, me emociona en su risueñidad.
El gracejo del escritor era universal, porque la ternura humorística lo es, pero, en efecto, salió enriquecido durante sus años andaluces. No hay localismo alguno en el gracejo cervantino, y de acuerdo, pienso, en la santa compaña, con las agridulces definiciones de la pata quebrada, Sancho desvalijando alforjas, el olvido del muerto …
Y, la escena que traslado de las putas, izas, rabizas, venteras, son perfectas para seguir riendo, siempre: "El ventero entró diciendo:
-¿Adónde estás, puta? A buen seguro que son tus cosas éstas.
En esto despertó Sancho y, sintiendo aquel bulto casi encima de sí, pensó que tenía la pesadilla y comenzó a dar puñadas a una y otra parte, y entre otras alcanzó con no sé cuántas a Maritornes, la cual, sentida del dolor, echando a rodar la honestidad, dio el retorno a Sancho con tantas que, a su despecho, le quitó el sueño; el cual viéndose tratar de aquella manera y sin saber de quién, alzándose como pudo, se abrazó con Maritornes y comenzaron entre los dos la más reñida y graciosa escaramuza del mundo".
Me siento jocosísimamente ilustrado con estos hechos y obras. Puede, que por provecto escancie la copa de la muerte. Pero seré Cervantista, por las horas de las horas, amén.