RESEÑAS

Una de las mayores satisfacciones es ver que nuestras propuestas tienen eco. Hoy, el excelente columnista Rafael Duarte, de Diario de Cádiz, ha empleado un término mío para titular su artículo. Se lo agradezco de todo corazón, así como lsus generosas palabras. Espero que nos podamos conocer personalmente pronto.

Ilustración de Ricardo Ranz, para Cervantes y la ternura humorística" (Marciano Sonoro)

                                        SONRILÁGRIMA"

                                                                                                   "por Rafael Duarte
A principios de marzo se celebra el día mundial de la lectura. Hoy que no se lee, que hay más escritores por metro cuadrado que animales marinos, inicio este artículo evocando mis circunstancias y cómo me inficioné de ella. Enfermo y con reposo, durante seis meses, empecé a oliscar entre los libros de mi casa, y descubrí los tomos de medicina y las novelas, aquellos culebrones, editados por Blanco y Negro. Fue un contagio directo. El o los libros no se caían de mi cama. Pienso que cada circunstancia genera una opción, sea la que sea, positiva o negativa, y, de seguirla o no, se modifica nuestra vida y nuestras vivencias. Todos sabemos que el Quijote, sobre todo en su inicio, es una obra destinada a provocar la risa, en especial a través de la parodia y la sátira de los libros de caballerías, y está perfectamente de acuerdo con la doctrina (neo) clásica de los géneros, en cuyo marco se clasifica como poema épico en prosa, de índole cómico-burlesco. Leyendo, que no hay otro camino, en una novela-cómic, donde como en un guiñol de feria, los garrotazos han de mover a risa. Un ejemplo. El bálsamo de Fierabrás, panacea de todos los males, es solicitado por Alonso Quijano al ventero, para paliar un candilazo en la cabeza del caballero andante.
"El ventero le proveyó de cuanto quiso, y Sancho se lo llevó a don Quijote, que estaba con las manos en la cabeza, quejándose del dolor del candilazo, que no le había hecho más mal que levantarle dos chichones algo crecidos, y lo que él pensaba que era sangre no era sino sudor que sudaba con la congoja de la pasada tormenta". Hizo un emplasto con los ingredientes hasta tenerlos a punto y "luego dijo sobre la alcuza más de ochenta paternoster y otras tantas avemarías, salves y credos, y a cada palabra acompañaba una cruz, a modo de bendición"; y se lo bebió y sucediole que "apenas lo acabó de beber, cuando comenzó a vomitar, de manera que no le quedó cosa en el estómago; y con las ansias y agitación del vómito le dio un sudor copiosísimo, por lo cual mandó que le arropasen y le dejasen solo. Hiciéronlo ansí y quedóse dormido más de tres horas, al cabo de las cuales despertó y se sintió aliviadísimo del cuerpo y en tal manera mejor de su quebrantamiento, que se tuvo por sano y verdaderamente creyó que había acertado con el bálsamo de Fierabrás y que con aquel remedio podía acometer desde allí adelante sin temor alguno cualesquiera ruinas".
"Sancho, bebiolo y así, primero que vomitase le dieron tantas ansias y bascas, con tantos trasudores y desmayos, que él pensó bien y verdaderamente que era llegada su última hora; y viéndose tan afligido y congojado, maldecía el bálsamo y al ladrón que se lo había dado".
Con base en los dolores de la simpar y singular pareja, la novela es una paradoja contra la risa, de padecimientos. Los pobres padecen heridas, caídas y hemorragias varias tras diversos traumatismos: "con tal furia descargó sobre el vizcaíno, acertándole de lleno sobre la almohada y sobre la cabeza, que […] comenzó a echar sangre por las narices ─epistaxis─ y por la boca ─gingivorragia─ y por los oídos ─otorragia─". Sangran por la boca tras puñetazos o pedradas que provocan el arrancamiento y la pérdida de dientes y muelas, o por la nariz tras agresiones faciales o mutilaciones: "llevándole de camino gran parte de la celada, con la mitad de la oreja".
Esto es un reflejo de mi pensamiento de aquellos días, doncel doliente, cuando descubrí la lectura del Quijote. Hoy, día mundial de la lectura, he descubierto la ternura humorística gracias a Eduardo Aguirre, y disfruto con esa nueva concepción del Cervantismo.
Me hizo pensar siendo un niño. ¿Tanto infligir lesiones? Pero esa lectura fue la que me abrió con dedos sublimes la puerta de la imaginación. El deseo de saber. Con este artículo celebro el día próximo día mundial de la lectura, para evitar dolores, desengaños, soledades y otras carencias. Entonces no me reía tanto, pero no pude olvidar aquel libro.
                                                                             Diario de Cádiz, 25 de febrero de 2026

 UNA GRAN RESEÑA DE BALCELLS

Estoy demasiado feliz para escribir la alegría que me ha dado leer esta reseña, de un crítico a quien admiro y en una revista cultural de prestigio. Josep María Balcells me conoce desde hace años y creo que ha captado percetamente la esencia de mi ensayo.  Arriba tenéis el enlace. Gracias, maestro Balcells por este maravilloso regalo de tu sabiduría como filólogo. Gracias, Zenda.

ALGO PASA CON MIGUEL, O NO

 

No soy crítico de Literatura; ni por formación, ni por convicción. Pero hay libros sobre los que hay que pronunciarse, ya sea por identificación o por rechazo. No me refiero a las obras que su polémica ha sido pergeñada por el autor y su editorial... con escuadra, cartabón y calculadora. Me refiero a aquellos que contienen pensamiento, voz propia, propuestas de futuro, desagravios, avances, rectificaciones,  descubrimientos… y también puntos sobre los que quepa discrepar. Si además todo está plasmado con amenidad, ¿no es un acto de civismo cultural hacerse eco de la aparición de tales obras? Ya ha salido el último número del año de la revista El curioso impertinente, órgano de la Asociación de Escritores de Castilla La Mancha; y ya podéis leer en ella mi opinión sobre Cervantes íntimo. Amor y sexo en los Siglos de Oro, de José Manuel Lucía, para mí, uno de los mejores ensayos de 2026 sobre cervantismo.  La he titulado Algo pasa con Miguel o no”, en claro guiño a la comedia gamberra de los hermanos Ferrely (1998). He tratado de ir más allá de la enumeración del índice o de los datos que contiene la solapa, y escribir una reflexión con voz propia, en diálogo con la obra reseñada. En efecto, de Lucía se puede discrepar en algún aspecto de su libro, repleto de ideas, como del mismísimo Aristóteles… ¡¡¡pero hágalo usted después de haberlo leído, caramba!!!  En efecto, no soy crítico de literatura. pero sé distinguir dónde está el oro. Gracias, al equipo de El curioso Impertinente. Y gracias a Luis M. Moll, por confiar en mí para este encargo. Y, por supuesto, a José Manuel Lucía por escribir este libro valiente y combativo.

                                                                                                                                                                           

 

LA RISA ES NECESARIA

Rafael Duarte me menciona hoy en su excelente columna de Diario de Cádiz

                                                                                                      Tony Johannot, Banco de Imágenes del Quijote 1605-1915

1 de octubre de 2025

Rafael Duarte, Diario de Cádiz

Hay conferencias, libros, estudios sobre Cervantes y el Quijote y su intensidad que niegan que nos hagan reír, por desfasados, en estos tiempos. Tiempos tan convulsos, como una sopa en un terremoto. Cuando leo, en la salsa de libros que me rodean, como las tapas en un restaurante gourmet, yo, que me desco…ono con los batanes, con el episodio testicular de la Peña Pobre, dos cabezas de sardinas arenques, de cuantas yerbas describe Dioscórides, reconozco a un Cervántico de pro: Eduardo Aguirre, periodista y cervantista: En el episodio de pedradas y muelas perdidas, gracias al hormonamiento instantáneo de Rocinante, destaca, en boca de Sancho: (Jamás tal creí de Rocinante, que le tenía por persona casta y tan pacífica como yo. En fin, bien dicen que es menester mucho tiempo para venir y conocer las personas).Para Aguirre, Cervantes es "el héroe del humor": un escritor que conforme escribía se reía. Toda la obra se vertebra en la unidad amor, humor y dolor, lo ejemplifica con este pasaje: "Advierte, Sancho —dijo don Quijote—, que el amor ni mira respetos ni guarda términos de razón en sus discursos, y tiene la misma condición que la muerte, que así acomete los altos alcázares de los reyes como las humildes chozas de los pastores, y cuando toma entera posesión de una alma, lo primero que hace es quitarle el temor y la vergüenza... ¡Crueldad notoria! —dijo Sancho—... que en verdad en verdad que muchas veces me paro a mirar a vuestra merced desde la punta del pie hasta el último cabello de la cabeza, y que veo más cosas para espantar que para enamorar".

Hasta que no abandono el libro, no me sacio de reír. Sobre todo porque Sancho termina asumiendo las locuras impuestas por su señor. El Sancho que, de miedo, traba a Rocinante y hace curtir la noche, de horror y trasunto del horror.

El miedo ajeno causa risa, la risa es la hermandad universal contra las causas contrarias. El recién licenciado doctor, jubilatio dixit, Eduardo Aguirre, me emociona en su risueñidad.

El gracejo del escritor era universal, porque la ternura humorística lo es, pero, en efecto, salió enriquecido durante sus años andaluces. No hay localismo alguno en el gracejo cervantino, y de acuerdo, pienso, en la santa compaña, con las agridulces definiciones de la pata quebrada, Sancho desvalijando alforjas, el olvido del muerto …

Y, la escena que traslado de las putas, izas, rabizas, venteras, son perfectas para seguir riendo, siempre: "El ventero entró diciendo:

-¿Adónde estás, puta? A buen seguro que son tus cosas éstas.

En esto despertó Sancho y, sintiendo aquel bulto casi encima de sí, pensó que tenía la pesadilla y comenzó a dar puñadas a una y otra parte, y entre otras alcanzó con no sé cuántas a Maritornes, la cual, sentida del dolor, echando a rodar la honestidad, dio el retorno a Sancho con tantas que, a su despecho, le quitó el sueño; el cual viéndose tratar de aquella manera y sin saber de quién, alzándose como pudo, se abrazó con Maritornes y comenzaron entre los dos la más reñida y graciosa escaramuza del mundo".

Me siento jocosísimamente ilustrado con estos hechos y obras. Puede, que por provecto escancie la copa de la muerte. Pero seré Cervantista, por las horas de las horas, amén.